soneto 30

William Shakespeare

cuando en horas de dulce, callado pensamiento, yo invoco el recuerdo de las cosas pasadas, y ausentes muchas cosas que anhelaban lamento, y otra vez cosas viejas desgastan mis jornadas, se me inundan los ojos, poco dados al llanto por amigos preciosos ya en la muerte escondidos, llora de amor la herida que se cerro hace tanto, y deploro esos muchos seres desvanecidos pueden dolerme entonces dolores que pasaron y mas pesadamente, de pena en pena llevo la cuenta de lamentos que ya se lamentaron, que ya e pagado antes y pago allí de nuevo. Pero, querido amigo, basta evocarte apenas y compenso mis perdidas y se acaban mis penas.

miguel gutierrez- jenni capera- edersson zamora 10-01